En la segunda mitad del siglo XIX, por necesidades militares, fue establecida en nuestro país una red nacional de telégrafos bajo el sistema Mathe, llegando a contar con tres líneas: la del Norte -Madrid a Irún-, la de Barcelona, por Valencia, y la de Cádiz por Sierra Morena.
La primera línea establecida fue la de Madrid a Irún, cuya construcción fue ordenada por una Real Orden de 29 de septiembre de 1844, y cuya entrada en servicio se produjo exactamente dos años después, el 2 de octubre de 1846.
La línea se inició construyendo primero las torres cercanas a Madrid y en ellas practicaron los primeros torreros. Estas torres sirvieron de modelo a las restantes, cuya construcción se sacó a subasta en junio de 1845.
La línea constaba de un total de 52 torres, cuyo nombre y situación detallan el la web amigosdeltelegrafo.com, acompañando la documentación gráfica de las que aún se conservan (aunque sea en ruinas), o de las que existen grabados de la época.
La llamada del Norte de Castilla, que llegó a contar con 29 torres, y que es la que más nos interesa ahora por estar en ella las de Prádanos de Bureba, Bujedo de Candepajares y La Puebla de Arganzón, que son las que habría que tratar de recuperar, pasaba por Valladolid con el fin de unir las Capitanías de esta provincia y de Burgos.
Apenas estuvieron diez años en funcionamiento, ya que la electricidad vino pronto a sustituir a este sistema de comunicaciones. Desaparecieron ya en Burgos las torres del castillo de Burgos, la de Pancorbo, La Brújula, Cótar, Villazopeque y alguna más.
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torre en Prádanos de Bureba
Publicado por LaBureba.com en la categoría La Bureba el 31.Mayo.2010