Bonito artÃculo el que escriben en el Diario de Burgos sobre la figura de la capitana de FrÃas.
Fuente: DB 23/06/2008
FrÃas
La dama querÃa un baile
Las fiestas del Capitán cuentan con una figura a la sombra, la capitana.
Vivimos con ella el dÃa grande de FrÃas, declarado de Interés TurÃstico Regional
López-Urrutia / Burgos
En las fiestas del Capitán también manda capitana. Viste vaqueros y luce una coleta con desenfado, su momento se hará esperar hasta la tarde, cuando el capitán la saque a bailar para «lucir novia», pues a eso se reduce el papel femenino en esta centenaria escenificación. Se llama Yoli y esta mañana es señora (o señorita) de dos hombres. Como en algún drama medieval, el ladrón de su corazón no es quien zarandea el estandarte del poder, la pesada bandera, sino un ‘grácil’ bailarÃn, zagal del capitán, con la hombrÃa sometida a las puntillas de su falda de volantes.
La historia real de Yoli es algo menos trágica. El «malvado» capitán no es ni más ni menos que el hombre que hizo realidad uno de sus más antiguos sueños, ser capitana. Desde que su matrimonio con un natural de FrÃas, ese danzante enfundado en una falda, la acercó hasta sus tradiciones, Yoli soñaba con lucir las galas de mujer del capitán y abrir el baile frente a todo el pueblo, pero la damisela tenÃa un problema, no encontraba varón. En los últimos años los candidatos a revolotear la bandera se han convertido en una rareza, sin embargo ellas se ofrecen por pares.
El cuento de Yoli tiene final feliz. Una persona se ofreció a acompañarla, y este año lo hace ya por segundo consecutivo. Lo hizo un sangre de su sangre, su hermano José Antonio, Gochi para los amigos, según nos ha chivado un pajarito.
La plebe contra el señor. El origen de las fiestas del Capitán se pierde en la historia. La tradición nace del enfrentamiento entre el pueblo de FrÃas y sus señores, los Condes de Haro, que elevaron las obligaciones fiduciarias de los campesinos a cotas desorbitada, arrebatando a la villa los privilegios conseguidos de manos del monarca, Alfonso VIII. El enfrentamiento no tardó en estallar y lo hizo en varias eras que hoy marcan los puntos de revoloteo de la bandera del capitán, en homenaje a los caÃdos en aquellos sanguinarios encuentros.
El capitán y su comitiva de danzantes, seguidos de todo el pueblo, se desplazan desde el castillo hasta el puente medieval del Ebro haciendo parada en cada uno de estos puntos. Por el camino el capitán alienta el pillaje de habas y cerezas en las fincas del pueblo. Es una forma de recuerdo a la terrible hambruna que los vecinos de FrÃas vivieron aquellos dÃas. El capitán también puede dar otras órdenes más acordes con los nuevos tiempos, a José Antonio se le ocurre una: ¡Que la fiesta no pare!». Dicen que uno de sus predecesores quiso que la bebida y la juerga siguieran corriendo y prohibió el cierre de los bares al anochecer. ¿Hará lo mismo José? De momento sacará a su dama a bailar, después, el jefe de FrÃas por un dÃa se pensará lo del alcohol.
Publicado por bureba en la categoría La Bureba el 23 de Junio de 2008
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